PONTEVEDRA

PONTEAREAS MÁXICA

Hoy os acercaremos a Ponteareas, A UN CONCELLO CON MUCHA MAGIA para visitarlo de nuevo y conocer  la Ruta dos Penedos, una ruta rodeada de leyendas que acompañarán los pasos de los más pequeños y los nuestros claro, es circular de casi 7 kilómetros, la duración será de más o menos dos horas y su dificultad es Media- Baja.

 

Ruta dos Penedos 

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Nosotros adaptamos las rutas y esta la hicimos de forma distinta, no teníamos mucho tiempo para volver a hacerla así que elegimos lo que queríamos ver, la repetiríamos completa otro día  (de todas formas arriba os la dejo por si tenéis ganas de hacerla).

Todo lo que podéis visitar en PONTEAREAS

NUESTRO VIAJE

Empezamos en un piedra que nos encanta y os recomiendo visitar, se conoce como  A Pena dos Namorados la piedra de los Enamorados.

Al llegar a ella os encontraréis con un panel que os cuenta la historia adaptada, una leyenda que los niños deben conocer. Ya sé que las leyendas a veces son tristes pero en la vida no todo es bonito 😉 la adaptamos a su edad. Abajo tenéis algunas que narran en forma de leyenda acontecimientos históricos y en ellas van actos despiadados. Las guerras nunca fueron cosa de niños (aunque por desgracia en muchas sí son parte activa y en otras sufridores) mantenerlos en una jaula de cristal lejos de ayudar a que maduren y entiendan lo afortunados que son de vivir en un lugar en paz no es recomendable. Siempre leemos las leyendas antes de ir y las compartimos a nuestra manera ya en el lugar nadie mejor que nosotros conoce a vuestro hij@ y el como contarlas.

 

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Leyenda 😍

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Leyenda

“El castillo de Sobroso, que está en aquellas inmediaciones, pertenecía a Don Álvaro de Sarmiento, que tenía una hija llamada Alda o como cariñosamente le llamaban sus familiares Aldina. Esta joven gustaba de realizar pequeños paseos a caballo, recorriendo los alrededores del castillo a través de las verdes campiñas y cruzando los frondosos robledales y sotos de castaños.


Con frecuencia, la joven condesita bordeaba la falda del monte de la Picaraña, en cuya cima se alzaba un pequeño castillo propiedad del Señor Don Tristán de Abarca, joven caballero al cual no veía con buenos ojos a Don Álvaro porque había discutido con él, por cuestiones de limite de condados. Pero a nadie llamaba la atención aquellas excursiones hípicas de Aldina.


Pero Don Álvaro regresando de Granada, donde había estado luchando contra los moros al lado de los Reyes Católicos, quiso ver a su hija; mas Aldina no estaba en el castillo. No había regresado aún de su acostumbrado paseo.

No le agradó esto a Don Álvaro. Quizá sospechó alguna cosa. Pero, observando que día tras día se repetían las salidas, quiso indagar a dónde iba.


Encargó a un joven paje a seguir a la condesita y espiarla, lo que pudo informarle de haberla visto en compañía de Don Tristán, bajo la piedra de abalar.


A pesar de que podía considerarse una falta grave, lo hubiese perdonado quizá si fuese otro caballero; pero siendo Tristán, con el cual no mantenía buenas relaciones, lo considero un ultraje. Y se juró que le castigaría.


Don Álvaro salió una tarde en dirección a la piedra oscilante. Allí se ocultó, y al llegar el joven Tristán lo mató, atravesándole de una estocada. Luego arrastró el cuerpo inanimado y habiéndole dejado cubierto por la maleza y los ramajes que crecían allí cerca volvió al castillo dando un rodeo.


En vano esperó Aldina a su amado. En vano le esperó al día siguiente. Acongojada y temerosa regresó a Sobroso y se recogió en su cámara, manteniéndose toda la noche en una muda desesperación; pero, no habiéndose enterado la enamorada, volvió una vez más junto a la colosal piedra oscilante.


Y sucedió que al tiempo de ponerse el sol se le apareció un caballero vestido de negro que descendió de un alazán muy conocido por ella. ¿Quién era aquel caballero?. Al pronto no le conoció, pues llevaba el rostro cubierto por un velo; pero el porte, la figura…….
¡Tristán! Grito con alborozo ¡ Al fin has venido! Pero estos días ……..


Unas campanas doblaron a muerto en la lejanía y, con terror, la joven desconsolada oyó unas lúgubres palabras que decían :
Esas campanas anuncian mi entierro. Nuestro amor ha sido truncado por la muerte.
Y el fantasma volvió a montar en su caballo y desapareció entre la bruma .


Aldina volvió al castillo desolada. Se encerró en su cámara y allí permaneció hasta que al cabo de algunos días se cerraron todas las ventanas del castillo y se abrió la puerta para dar paso al cortejo de su entierro.


Hay otra versión que no la da por muerta, sino que la hace ingresar en el convento de la Anunciación de Baiona. Y su padre en Santa María la Real de Oia, parece ser que allí vivió algún tiempo un monje silencioso y taciturno que se llamó en vida Don Álvaro de Sarmiento.

Y después de visitar esta gran maravilla natural y si os apetece podéis realizar la RUTA DE LOS PENEDOS una ruta de gran interés paisajístico. La riqueza forestal del contorno y las formaciones pétreas que en Galicia llamamos penedos o penas, marcan la esencia de esta ruta circular en la que ellas son las protagonistas.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA DOS PENEDOS DE PONTEAREAS
Deciros que la ruta comienza en el cruceiro del barrio de la Serra, en la parroquia de Arcos aunque nosotros la comenzamos en A pena do Equilibrio. Es una ruta que puedes realizar del tirón, hacerla por partes, o ver lo que más te interesa.

Hay 29 penedos de diversos tamaños, catalogados por sus nombres originales y con las leyendas que se les atribuyen. Inicia el recorrido de la ruta al pie del Coto del Castro, un cerro en el que se encuentra un yacimiento castrense de grandes dimensiones.
Tras rodearlo encontraremos el primero de los penedos, el Penedo do Castro, desde donde se puede disfrutar de una espléndida panorámica de la iglesia y de la Casa Rectoral de Arcos, así como de los Montes de la Paradanta y de San Nomedio. Descendemos hacia la derecha por un bosque de robles y pinos que adornan el sendero hasta llegar al famoso e impresionante Penedo del Equilibrio. A partir de aquí nos metemos en un monte de pinos hasta dar con el Penedo de Orencio, aprovechado como cantera en los años 50. En este punto la ruta ofrece la posibilidad de ascender al Alto de la Picaraña por ambos lados de sus laderas. Escogiendo la opción de la izquierda se visita el Penedo de la Bodega de San Isidro y el mirador del Penedo de la Pía. Tras alcanzar la cima descendemos a través de un vía crucis hasta la Ermita de Santa Cruz, lugar de devoción y romería cada primero de mayo. Desde aquí se inicia el regreso por una pista forestal hacia el barrio de Serra por la otra vertiente de la ladera. En el camino de vuelta destacan el Penedo del Sombreiro y a Laxe de Coto, entre otros. Y así nos narran la ruta en la página del concello

La nuestra la empezamos en A Pedra do Equilibrio haciendo de ella la estrella, impresiona observarla desde todos los puntos y aquí con los niños nos quedaremos un buen rato porque además de inmortalizar el momento, les haremos entender lo sabía que es la naturaleza que ha logrado con su equilibrio pendular en el tiempo.

Sin lugar a dudas una de las maravillas de la naturaleza gallega más importantes en la provincia de Pontevedra.

LEYENDA DE PEDRA DO EQUILIBRIO
Existe una leyenda sobre la Pena do equilibrio: “Los monjes del Monasterio de Canedo, situado muy próximo, al pasar por la zona intentaban tirar la roca superior al suelo, sin ningún resultado.

Además, para demostrar que la piedra se movía con su esfuerzo, colocaron una botella de cristal en la unión de ambas rocas y al día siguiente volvieron al lugar y vieron que la botella estaba rota”. (recuerda que esto no se debe hacer nunca)

Seguimos y un poco más arriba y nos encontramos con el monje.

Penedo do Monxe 

LEYENDAS QUE PODÉIS CONTAR AQUÍ
Floralba y el peregrino
En un invierno, lluvia, relámpagos y noches feroces, un peregrino sube las laderas del Monte Landín, en la parte superior de las cuales se encuentra el Castillo de Sobroso. Está agotado por la caminata y le pide que le permita pasar la noche bajo su abrigo. El señor del castillo, don Fiz Sarmiento, hombre piadoso, abre las puertas y le da algo de comer. Al ver su estado deteriorado, decide que pasará algunos días en el castillo recuperando las fuerzas, y le explica que debe marchar de inmediato con sus hombres a Granada, que los Reyes Católicos pidieron su ayuda para expulsar de Granada a los moros, pero que, en su ausencia , contará con la presencia de su esposa, Floralba. Al otro día, don Fiz se va con sus hombres. En su ausencia, el peregrino, fascinado por los encantos de la condesa, pronto intenta alcanzar su favor. Y tanto insiste en que termina saliendo con la chica. Poco después, llega la noticia de que Don Fiz regresa vencedor de la guerra. Floralba, inquieta y temerosa por la reacción de su marido, decide huir con el peregrino.
Cuando el conde llega al castillo y descubre lo que sucedió, reacciona con ira y rabia y comienza a dar órdenes precisas: que todas las cosas de Floralba se recogen, se apilan fuera del castillo y se incendian. Y prohíbe que su nombre sea pronunciado de nuevo. Luego se cierra en la Torre del Homenaje, donde se encierra varios días, llorando la ingratitud de su esposa.
Una tarde hay algunos golpes en la puerta de entrada y el guardia anuncia la llegada de Floralba al castillo. Don Fiz sube a la cima de la torre para evitar que entre. Ella le pide que abra las puertas, suplica su perdón, pero el conde se niega. La condesa le explica que en su huida, el peregrino fue atacado por una bestia y que murió al caer en un pozo cercano, en Picaraña. Don Fiz se niega a abrir las puertas y vuelve a refugiarse en la Torre del Homenaje. Floralba continúa suplicando perdón sin obtener ninguna respuesta de su esposo. Cae la noche, una noche clara, de luna llena, y Floralba continúa girando alrededor del castillo. Sobre el amanecer, su cuerpo se cae y, poco a poco, su vida se va. Cuando le dicen a Don Fiz, él va de inmediato, recoge el cuerpo de su esposa, sube de nuevo a la cima de la Torre del Tributo y lo empuja con fuerza hacia la ladera de la colina mientras grita desesperado de que nadie se atreva a tocar ese cuerpo; que nadie pudiera oírlo enterrarlo y dejar que los animales terminen con él.
Y como ni el cuerpo del peregrino ni el de Floralba fueron enterrados en una tierra santa, sus almas fueron víctimas de una maldición: en las noches de  luna llena, el fantasma de Floralba aparece girando alrededor del castillo y rogando que abren las puertas sin recibir respuesta; En las noches de lluvia, relámpagos y truenos, el fantasma del peregrino aparece al pie del Monte Landín, desentrañando la pendiente pero nunca llegando al castillo porque a punto de llegar a la puerta, vuelve a aparecer al pie de la montaña y comienza a las nuevo para subir. Esta maldición implica otro castigo: lo condena a no volver a encontrarse nunca, ni siquiera como fantasmas.


Almanzor y el ciego del Sobroso.
Los datos históricos (para situarnos en el tiempo):
Después de la aparición del cuerpo del apóstol, Santiago «Matamoros» se convirtió en un punto de inflexión de la fe cristiana frente a la fe islámica. Desde el Califato de Córdoba, este movimiento fue incómodo y en el verano del año 997, Almanzor dirigió una de sus expediciones, la más importante de todas, a las tierras de “Jaliquia” así era como los mahometanos llamaban a Galicia, para hacer un pedido. Estaba sembrando el terror allí donde pasaba, atacando y demoliendo sin piedad todo lo que encontraba en su camino. Llegó a Compostela y destruyó una buena parte de la catedral (todavía una basílica), llevando sus campanas y a los prisioneros cristianos como trofeo a Córdoba.
Ahora la leyenda:
En esa expedición, Almanzor llegó a las tierras del condado, muy cerca del Castillo Sobroso (Ponteareas), y decidió enviar por adelantado un destacamento encabezado por el Capitán Abd-El Krim (o Abd-el Kramer, o Ab-del Kader, según diferentes versiones), con la misión de inspeccionar el castillo y ver la forma de atacarlo. Pero fue la fama que Almanzor (estaba arrasando todo en ese viaje), la que hizo que tanto los vecinos como los dueños del castillo huyeran dejándolo todo atrás, por lo que Abd-El Krim ocupó el lugar sin problemas. Una vez instalado, envió mensaje a Almanzor de la conquista y preparó una gran fiesta para recibir como se merecía el jefe del ejército.
Pero había un mendigo ciego que de vez en cuando subía al castillo para entretener a los caballeros que en él vivían, que no había sido advertido de lo que estaba sucediendo. Ignorante de que los que ahora ocupaban Sobroso eran los sarracenos (moros), subió la ladera del Monte Landín, se anunció con el zongue-zongue de su zanfoña. Abd-El Krim escuchó ese dulce y lento sonido, ese luto de hongo y tristeza, y se quedó asombrado. Se dice que se enojó al ver la indiferencia del ciego en su pausado caminar, que hirvió su sangre al encontrar a un cristiano en medio de ellos, quien consideró una indignación que los molestaría con ese sonido que él creía que hacía para burlarse, y ordenó que lo llevaran a su casa. presencia El ciego fue arrastrado delante del capitán y Abd-El Krim, quien fruncía el ceño mientras lo hacía, cortó sus manos con su cimitarra (sable arabe) y luego le cortó la garganta, y ordenó que tiraran ese cuerpo y siguieran los preparativos para que el grupo recibiera a Almanzor.

Por la noche el caudillo llegó a Sobroso y comenzó la fiesta. Pero en medio de la fiesta, el viento quería arrastrar a través de la medianoche un sonido dulce y lento. Almanzor acudió enojado, lo que inmediatamente los llevó a detener ese lamento, pero el sonido de la zanfoña continuó flotando en la habitación mientras los soldados eran mudos. Abd-El Krim se arrodilló frente a Almanzor y le explicó lo que había sucedido esa misma tarde, que un cristiano aparecería tocando un instrumento, que él mismo se había cortado las manos y el cuello, y que había tirado de su cuerpo al pie de las paredes. El jefe del ejército ordenó que se buscara al nuevo trovador y se repitiera el castigo, pero los soldados no pudieron encontrar a nadie. Almanzor pidió ver el cuerpo del mendigo ciego y, acompañado por un grupo de soldados, fue al lugar donde lo habían arrojado. Al llegar, el sonido de la zanfona era mucho más fuerte, llenando el aire de tristeza y misterio, y que el viento arrastraba entre las rocas y los alcornoques un antiguo camino de las canciones. Y que el propio Almanzor podía ver el instrumento a unos pocos pies del cuerpo, y las manos de la persona ciega, aún aferrándose a él, moviéndose y haciéndolo sonar mágicamente.
Y aún tienen en el pueblo que, cuando Galicia está a punto de sufrir algún tipo de tragedia, puedes escuchar la venda en el aire de esa persona ciega, el triste lamento y el fungón de su zanfona, y en el viento difundir esa canción.

Seguimos y muy cerquita está

O Penedo da Caixa

El Penedo da Caixa es un conjunto de rocas en las que una de ellas de mayor tamaño se apoya sobre otras formando refugios excepcionales. Esta presenta muestras de actividad humana y varias de sus rocas están cortadas a propósito para ampliar la cavidad.

Os recomendamos terminar la ruta en el Monte de la Picaraña, con sus 383 metros de altitud sobre el nivel del mar, constituye un magnífico mirador natural sobre las tierras del condado.

MONTE PICARAÑA

Desde el pico más alto se puede observar el castillo de Sobroso. Cuenta la leyenda que en A Picaraña estuvo situada una fortaleza que mandó construir Pedro Madruga para poder vigilar el castillo del Sobroso, ya que este se sentía obsesionado por la posesión de esta fortaleza.

Es aquí donde el suelo nos cuenta una leyenda. Una especie de pisadas de herradura se abren en la gran roca. La leyenda nos cuenta como un caballero cristiano escapó de un gran salto con su caballo cuando era perseguido por los moros. Sus huellas quedaron marcadas para siempre en la roca. También se dice que una serie de cuevas comunicaban el lugar con el vecino castillo. Lo que es verdad es que A Picaraña es buen lugar para descansar y disfrutar de unas formidables vistas de todo O Condado.


Milagro en Picaraña 
En los días en que los moros dominaban la península, en medio de la guerra cristiana contra el islam, un caballero cristiano huyó a través de las colinas del condado, perseguido por un grupo de enemigos. En la carrera del vuelo, el caballero cruzó el camino y, sin darse cuenta, fue a la cima de Picaraña (en la parroquia de Arcos, Ponteareas, Pontevedra), una colina que termina en una enorme piedra lisa que parece aparecer en un precipicio considerable. Sin salida, prefirió disparar desde la parte superior de la pena antes de caer en manos de los enemigos que le harían renunciar a su fe.

Pero en ese momento produjo el milagro, porque después de dar el chimpo y arrojarse fuera del vacío, el caballo voló como un Pegaso en fila, salvando así a su dueño.


Dicen que a la altura de la pena son las marcas de las herraduras del caballo cuando saltó. Otras versiones dicen que lo que está en juego de la pena son las huellas del Apóstol que también estaba en la región.

Y YA QUE ESTAMOS EN PONTEAREAS OS DEJO SITIOS INTERESANTES PARA VISITAR EN FAMILIA

CASA DOS MOUROS

 

Cuenta la leyenda que la Roca de los Moros estaba encantada, pues allí en el pasado los antiguos moros habían metido oro dentro y habían cerrado con una roca MÁS INFO

CASTRO DE TROÑA

“Se dice que una serpiente vivió allí y que de vez en cuando bajaba y robaba para comer, ovejas y otros animales. Esta habló con las reses y les dijo:
-¡Dáme do teu leite que eu che darei o meu peite!
Los vecinos, para eludir el miedo, acordaron llevarle un animal todos los días a la montaña.
Pero cansados de pagar esos beneficios, decidieron matarla.
Recogieron muchos ovillos, con los que hicieron una buena cuerda y colocaron uno grueso en la punta, se la dieron para comer y cuando la serpiente picó, tiraron de la cuerda y la mataron.
La enterraron junto a la ermita y en la parte superior pusieron un crucero”.

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