Una promesa

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Suelo escribir palabras desordenadas a menudo, como quién escribe un diario pero en mi caso este no debería llamarse así porque ni escribo todos los días, ni lo hago para recordar, en mi caso, su gran función es la de plasmar sentimientos fugaces o deseos terrenales.

Siempre me surge el repetido dilema, ¿lo lanzo?, ¿lo comparto?.. dudas, dudas esas que aparecen como los miedos en la noche e impiden abrirnos a la gente, y me enfado y regaño a ese “yo” tímido y escabullidizo. Me digo siempre a mi misma, tan de compartir instantes de tus viajes y ni te dejas conocer.

Me he hecho una promesa así que, Bye Bye dudas, el blog es más vuestro que mío, sí!!! este espacio es más tuyo que mío porque como parte de esta gran familia tienes derecho a saber quién está detrás de él y cuáles son sus inquietudes, sus ideas, sus pensamientos… me apetece empezar a romper este muro construido con el pretexto de la inseguridad, lo voy a ir desmontando día a día para que conozcas un poco más de Seseixa o quizás más a María o igual hasta te presento a Sesé, ya veremos, no te vas a aburrir, tenlo claro.

 

Ahí va lo que he escrito hoy:

Hace un año

Hoy comienza para nosotros el verano y brotan los recuerdos de mi infancia, la veo en sus ojos cuando entramos la piscina, esa ilusión contenida, esas risas desparramadas en cada esquina ocupando todo con su eco y me pregunto: ¿por qué pasa tan rápido el tiempo?.

Aún recuerdo cuando tenían miedo a que les cubriera y agarrados de mi mano se aventuraban a descubrir hasta dónde llegarían y la primera vez que notándose flotar gritaron: “¡ya sé nadar!”.

Es tan hermoso el verlos crecer, me siento una afortunada porque he vivido cada una de sus etapas muy de cerca, como el que graba momentos y los clasifica en el aire. Y no me arrepiento de no haber ganado más y no me arrepiento de haber perdido algo porque por suerte me siento realizada como mujer, como madre y como ratón de ordenador, también.

He tenido suerte de compartir nuestros instantes sin prisas, sin ganas de llegar rápido porque he sentido cada uno de sus pasos como independientes y he vivido el hacerse mayor, tan propio de uno y a veces tan difícil.

He sufrido sus caídas y vivido sus éxitos con plenitud, sintiendo una parte de la victoria como un regalo que han compartido conmigo generosamente. Todo me ha merecido la pena quizás habré perdido un poco de tiempo para mi que he cedido sin darme cuenta al de los demás pero no me arrepiento de ello.

He descuidado las compras para mi y las he cambiado por un para ellos, quién me lo iba a decir, tan independiente, tan egoísta a cachos. Los años me han enseñado que he ganado libertad con la unión y me he hecho fuerte con el amor.

He sentido en ocasiones faltas y ausencias, esas que más se sienten cuando la felicidad está por medio. He llorado de frustración al no poder acercarles los intensos momentos que vivimos pero como suele suceder en esto del dolor de la pérdida, me he reconfortado sintiendo que no se habían ido que siguen aquí, conmigo, con ellos…

He gritado en días de luna: “ahora soy feliz”, he hecho una reverencia al sol por sentirme tan viva, he tocado el fin del mundo y he empezado mil veces de nuevo sin sensación de repetición, abrazando lo nuevo y disfrutando de su esencia.

Ahora que todo se va solucionando y vuelve esa calma que da la salud, os digo: “soy feliz”, he logrado montar el puzzle sin que se note la pieza que falta y no porque no note su falta sino porque la compensan los colores de las otras piezas.

He retomada amistades olvidadas y he mimado a las de siempre, he conocido bellísimas personas que forman ahora parte de mi vida, sin necesidad de estar a todas horas a mi lado, me siento feliz contemplando su trabajo, leyendo entre líneas, alegrándome con sus éxitos.

He crecido, he aprendido a darle importancia a lo que la tiene y a apartar lo que ya no me enriquece, esto último me costó muchísimo, tuve que ir a recuperación forzosamente.

Mis hijos han sido mis mejores maestros porque  me han enseñado a leer con el alma y me han explicado cómo escuchar a mi yo.

Me he dado cuenta después de tantos años que me encanta mi trabajo, si así se le puede llamar, me apasiona este mundo, el de las palabras al viento y este, llena mi corazón y abre mis dormidos sentidos, esos que son música para el corazón, esos que danzan descalzos por un mundo de teclas.

Os abro las puertas de mi vida, de mi micromundo, ese que tiene las puertas cerradas pero las ventanas bien abiertas.

2 comentarios en “Una promesa

  1. Un placer compartirlo con amigas como tú. Sabes que siento lo mismo por tus palabras, no tan desordenadas como las mías y que calan en el corazón. Montse lo diré mil veces, la vida nos da esos regalos que hay que disfrutar y tu eres uno de ellos, tu envoltorio espectacular y tu interior de lo mejorcito…Bicos miles

  2. Qué precioso es leerte, cuánto me identifico con tus palabras… De buena tinta sé que merece mucho la pena conocer a la persona que escribe tan bellas palabras, amor del bueno que se respira, se contagia y anima a confiar y a disfrutar de la buena compañía. Un beso grande, grande!!

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