Naturaleza, el paraíso sensorial para los niños

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La neurociencia dice que el cerebro necesita de la naturaleza para desarrollarse correctamente, no os voy a descubrir algo nuevo si os digo que nada mejor que la naturaleza para nuestros hijos, ya de pequeños sí, ya de bebés.

Estás en la naturaleza, paraíso sensorial

Los aromas naturales te darán todos los olores que necesitas y no encontrarás en la ciudad,

las flores acompañarán tu paseo, ¿quién no ha disfrutado también con el olor a tierra húmeda, a mar…?

por desgracia hay niños que bien poco, por no hablarte de los sonidos en la naturaleza

¿sabías que escuchar sonidos de aves en la naturaleza ayuda a mejorar la percepción espacial?

Se aburren

¿Has visto últimamente algún pequeño girando en círculos?

Giremos en círculos en la naturaleza ¿por qué? pues porque girar en círculos mejora el tono muscular.

Un lugar en el que podemos llevar muchísimos juegos, ejercicios, actividades… que en la ciudad serían imposibles de realizar

¿Has visto en la ciudad niños descalzos? ahí no se puede ¿verdad?

 caminando descalzos ya sea en la arena o por la hierba integramos reflejos que impiden mayores complicaciones en la marcha

como por ejemplo el caminar de puntillas

Salud

La naturaleza nos ofrece todo tipo de actividades sin medida y beneficiosas, porque por donde quiera que vayas ahí encuentras el mejor de los lugares, a jugar sin tiempo pautado, sin normas o reglas establecidas, a dejar volar nuestra imaginación porque en ella las sensaciones se disfrutan aún más y de manera natural, claro 😉 .

Lección

La naturaleza es terapéutica y todo lo que nos enseña no está en ninguna lección del mejor de los libros

porque acerca a los niños al mundo sensorial y esta es la más importante asignatura de nuestra vida.

Necesaria

Desde que están en nuestra barriga el tocar y explorar es algo innato en ellos, juegan con el cordón umbilical, buscan más espacio en el que estar, tocan su cuerpo como el que quiere descifrar de que está hecho e intentan ubicar su espacio en el nuestro…nacen y el sentido del tacto sigue siendo de gran importancia, nuestras caricias y su  importante movimiento prensil de agarrar toma otro significado más adelante y ya no será tan reflejo y se convertirá en un “llévame al mejor de los lugares”

y os aseguro que la naturaleza, es el mejor de los lugares, ya véis que sobran las razones.

En la naturaleza tenemos mil y una textura con las que podemos estimular táctilmente a nuestros hijos para desarrollar la  agudeza de apreciar y reconocer las cualidades de cualquier objeto, tales como:

superficie (lisa, discontinua, áspera…) castañas cerradas y abiertas

consistencia (blanda, dura, elástica…) hierba, piedra, tallo

materia (madera, hoja…)

temperatura (caliente, frío, templada…) un riachuelo

forma (alargada, circular, cuadrada, esférica…) con las hojas

dimensión (ancho, alto, estrecho, grueso…) árboles

humedad (seco, mojado…) rocío

La estimulación táctil permite adquirir información para muchas funciones cognitivas.

Describir sensaciones, caminar descalzo sobre arena, hojas…experimentar con el barro..mojarse..escalar árboles… son actividades en la vida del niños que se están apartando, creando niños con poco equilibrio, poco aventureros, niños a los que le cuesta controlar su fuerza, en fin, niños a los que se les ha apartado el ser niños,

son como lo llaman ahora pequeños de interior, niños que corretean en centros comerciales, pequeños encerrados en cuatro paredes con un amigo táctil que le pone sencillo el divertirse y que poco entiende de imaginar, los llamados Generación Z buscan un poco de espacio en el que correr a sus anchas, dar vueltas sobre si mismos hasta marearse o tirarse a rebolos por todo tipo de superficies…

Los maestros y terapeutas están invitándonos a volver a la naturaleza como prevención y cura y ya desde las escuelas se está intentando acercar a los más pequeños al verde con actividades en las que éste es el mejor de los aliados para nuestros pequeños.

Demostrado queda que la naturaleza arropa su crecer y ya en ella muestran ser más participativos, tolerantes y con un estado anímico relajado y feliz, en fin, niños sanos, niños felices porque todos señalan que lo que realmente aprecian de estas actividades es que además de relajarles, enriquecerles y enseñarles llenan su espíritu de paz que es lo que necesitamos en un mundo que estamos llevando hacia el gris irremediablemente.

Os invito a que leais este interesante artículo por si os queda alguna duda de dónde estarán vuestros hijos mejor!

Porque todos apostamos por el tierra en las manos y verdes en el corazón

RECUERDA

El sentido del tacto se encuentra muy presente en los bebés de 1 año y hasta los 4 años de edad, por eso es importante que le ofrezcas diferentes texturas y formas para que juegue con sus pequeñas manos.

Entre 2 y 4 años, puedes hacer de los momentos especiales que nos brinda la naturaleza,

una experiencia para sus sentidos y un bonito recuerdo familiar.

Y sobre todo recuerda que la naturaleza es para todas las edades así que, no la olvides nunca como un plan perfecto.

Permítele a tu hijo jugar bajo la lluvia, hacer castillos con el lodo, embarrarse de arena húmeda, caminar descalzo por diferentes texturas….

Esto no solo creará momentos mágicos en familia, sino que les dará estimulantes para desarrollar el sentido del tacto.

“Nunca subestiméis el poder que la naturaleza tiene para encender la curiosidad, imaginación y asombro de los niños“.

J. Kable.

 

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