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Los niñ@s en los PARQUES

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CÓMO CRECEN ¿VERDAD?

Pues ahí va una lección que los papás tenemos que recordar

“NO HAY QUE LLEVARLOS TODA LA VIDA EN EL COLO SINO DE LA MANO”

En el parque si tú hijo es de los que es sociable y pronto hace amigos, te dejará ese ratito para relajarte en la naturaleza y el disfrutará del día con amigos nuevos.

Sí es de los que  le cuesta relacionarse,  mejor no forzar la situación, tiempo, al tiempo, los hay que aún hoy en día les cuesta el romper el hielo y no les impide tener unos amigos estupendos y ser igual de sociables que los anteriores, cada uno tiene su carácter y ha de respetarse,  no pretendamos hacer niños a nuestro gusto, hay que valorar como son.

sí, ya sé lo que se os pasa por la cabeza,  “estaría mejor con otros niños o  seguro que  se divertiría más”. Sé que os gustaría, que estuviese rodeado de niños y fuese el centro de atención, un líder en tamaño mini, simpático, con carisma y dón de gentes, pero no es así, por ahora.. y hay que aceptarlo tal y cómo es, en cada etapa de su infancia tendrá retos bien distintos y los superaremos todos, con mucho estilo.

Ya cambiará y echará a volar

o no,

Tu hijo es único, el mejor…

EDUCAR ES  NUESTRA LABOR

En un parque hemos escuchado muchas veces:

“no juegas… nos vamos ya para casa, no lo digo más… no te subas que te caes… qué locuras haces… no seas bruto… así no se juega…eres un egoista”. Demasiadas obligaciones y descalificaciones. Cambiemos las FORMAS

No juegan, mostrémosles opciones de juego o quizás ya es hora de marcharse, está cansado o no se encuentra del todo bien

Pregúntate ¿no llevaremos mucho tiempo? ¿Ha ido al baño?

Vámonos.  Avisémoslo un poco antes y seamos firmes, no hay que repetirlo 20 veces, no se lo digas más.

De pequeños es difícil el convencerlos pero es que no se trata de convencer,  sino de cumplir nuestras normas, ya es hora de hacer caso y de seguir nuestros pasos,  todo tiene su tiempo, la hora de jugar y la hora de marchar. Y ahora llegó la hora de irse y nos vamos.

Pegadito al suelo mejor. Los columpios están para subirse, si se caen pues se levantan, mientras no hagan locuras extremas, todo en ellos está permitido, cada uno juega a su forma y le da sentido a ese objeto inerte, que está ahí, para su disfrute, no para mirar para él y no subirse.

¿Locuras?  benditos pequeños locos en su alegría y disfrute. Son de goma y su imaginación desbordante.

No seas bruto. Enséñale a ser delicado, muéstrale como ser cuidadoso.

Así no se juega, ¿quién pone las reglas?, siempre que no se haga daño él o a los demás, el columpio cumple su función, entretenerlo.

Eres un egoísta, NO, no lo es, no lo etiquetes igual hasta se lo cree, dale ejemplo, comparte tú y enséñale a hacerlo.

LO FÁCIL NO SUELE SER LO MEJOR

 Vuelvo a insistir, para que nos quede claro

Los papás solemos tener la costumbre de forzar a los niños a relacionarse con otros, cuando estos necesitan tener su espacio o les apetece jugar solos, o porque prefieren estar en su lugar confort por miedo a no ser aceptados o por ser tímidos, y todo por el miedo a que los demás tachen su conducta de solitaria o no se socialicen en condiciones o simplemente porque los vemos distintos a otros niñso, tremendas tonterías.

                                          Tu hijo es distinto, maravilloso y especialy no temas, está perfectamente  socializado.

Es cierto que las relaciones con los otros niños enriquecen, pero cuando estas son impuestas, no les va a enriquecer más que el mal rato de hacerlo obligado y el disgusto de sentirse incomprendido.

Dales tiempo, todo se andará…

Lo sé, cuesta verlo sólo en su mundo creativo, pero no es bueno forzarlos, las relaciones han de surgir de manera espontánea, reconozco que a menudo intentamos ser creadores de amistades con este u aquel niño y no funciona, es más, a los otros niños les cuesta adaptarse a sus juegos y a él adaptarse al juego de los demás, lo que para alguien es divertido, no tiene porque serlo para él.

Hay que saber disfrutar del crecimiento de nuestro hijos, respetando su personalidad.

Debemos ser los que acompañan su viaje, no los imponen o eligen su camino,

nuestra labor ayudar y aconsejar,

y quererlos tal y como son!

Hay que saber disfrutar del paisaje también cuando hay nubes, al igual que en la vida siempre se ha de ser positivo porque siempre sale el SOL.

Las etapas van pasando y haciéndonos crecer también a nosostros,

esos nuevos retos que los pequeñ@s nos plantean no son más que pruebas para poner en acción nuestras mejores dotes

como PAPÁS.

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