Domingo, recordando mi infancia

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Todos tenemos grandes momentos en la infancia para recordar,

 

esos que se cuelan forjando nuestras vivencias y los que tatúan el corazón con sentimientos de un ayer que no regresa pero que se vive nuevamente.

 

Hay muchos estudios que indican que el carácter  viene ya de fábrica, impuesto en nuestros genes, es decir, nacemos con unos rasgos que heredamos y una personalidad que para muchos es el resultado de los factores externos a los que se nos somete durante nuestro desarrollo. Yo os digo, el carácter es absolutamente cambiable.

Carácter y personalidad: diferencia

 

El carácter y la personalidad acompañan nuestros pasos hasta el final de nuestros días, haciendo que seamos sujetos ciertamente únicos, que evolucionamos, nos transformamos e reinventamos.

 

Probablemente no seas la mism@ que hace 10 años ni que dentro de 10,

gran culpa de ello la tienen los cambios en el entorno y  los que nos rodean.

La infancia logra forjar el adulto que serás, una buena infancia hace que el camino hacia la madurez sea mucho más sencillo. Por eso es tan importante que nuestros hijos crezcan “dejándoles ser” y no consintiéndoles que es bien distinto.

Soy de las que piensa que tus vivencias modifican tu ser, tanto, tanto..

Dicho esto!

El primer año marca el punto de partida, de bebé a niñ@ con un el ritual del fuerte soplo de una vela y los mejores deseos para que pronto te conviertas en la mejor de las personas, esas que tienen peso en sus actos, esas a las que mueve el amor…

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